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Entregar lo mejor a nuestros hijos en un mundo globalizado, no solo implica estimular su curiosidad y creatividad; su empatía con lo que les rodea es parte esencial de quienes serán en el futuro.

Lograr esta tarea es posible solo si se les alienta a pensar de manera global, pues el mundo se encuentra en una etapa de intercomunicación como jamás se ha vivido antes, una que sin lugar a dudas será mucho mayor y adquirirá formas impensadas para nosotros cuando nuestros hijos deban enfrentarse al mundo laboral.

Comenzar a asegurar el éxito futuro de nuestros hijos se puede solucionar hoy mismo si les entregamos una educación mentalidad internacional, por ejemplo, el Bachillerato IB.  Examinemos las 5 ventajas de peso para preferir una escuela de este tipo.

Así son los líderes

Entienden a todos sus empleados y clientes, sin importar de donde provengan. La razón es muy simple: tener una mentalidad global se define como contar con las habilidades necesarias para resolver problemas y entregar soluciones eficaces en un contexto intercultural.

Hoy en día, las relaciones públicas, los negocios, la política y en suma toda clase de vínculos contemplan la comunicación con diversos países. Y más aún: los empleados de las distintas empresas son multiculturales en sí, provienen de diversos países, hablan varios idiomas. Un verdadero líder debe contar con la capacidad de comunicarse con todos y de entender a cada uno de ellos. Así son los líderes del día de hoy, y así deberán ser los líderes del futuro.

Estimular óptimas relaciones intersubjetivas

Básicamente, las habilidades blandas que se desarrollan en una escuela con educación mentalidad internacional son las mismas que se necesitan para relacionarse correctamente a un nivel más íntimo.

Desde temprana edad, la mentalidad global implica darle al niño las herramientas básicas que cualquier padre, en cualquier parte del mundo, le entregaría a su hijo para volverlo una mejor persona: paciencia, amabilidad, no contestar de forma atolondrada, reflexionar antes de hablar; todas estas son habilidades que forman parte de un lenguaje humano universal, y que ayudan a entender mejor el entorno intersubjetivo.

Identificar las riquezas culturales

El mundo es tan diversamente exquisito precisamente por el sinnúmero de culturas que han pisado la Tierra a lo largo de la historia.

La persona que ha sido educada con una mentalidad internacional no solo aprende a respetar y valorar sus propios orígenes, sino además a reconocer las culturas europeas, asiáticas, africanas, americanas y oceánicas, con todas las modificaciones que han ido sufriendo en el tiempo. Esta noción de cambio, de evolución, es fundamental para ser capaz de identificar los misterios aún ocultos de la ciencia y la sociedad, tal como han aprendido los grandes polímatas de la historia.

Múltiples alternativas para comunicarse, relacionarse y aprender

La característica principal de un estudiante con mentalidad internacional es su poliglotía. Esto facilita las posibilidades que puede llegar a tener para desenvolverse con el entorno: tener amigos y chatear con personas de distintas partes del mundo; utilizar plataformas que estén en inglés, en francés, en alemán y hasta en chino, y que el idioma no sea una limitante; leer información fidedigna en idiomas nativos; entre otras cosas.

Facilidades para descubrir su vocación

¡Ni pensar en que sea necesario obligarlo a estudiar una carrera que no quiere! El joven que ha completado sus estudios en una escuela con educación mentalidad internacional conoce muchos puntos de vista, y una gama de carreras globales en las que quizás no existe tanta especialización en el país que estudió, y que sin embargo igual puede optar por estudiar y posteriormente ejercer, en tanto cuenta con las competencias lingüísticas y cognitivas necesarias para emprender ese camino.

¿Le gustaría que su hijos estudiara en una de las mejores universidades del mundo? Lo invitamos a seguir leyendo.