Entrevista con Gabriela Luna, Adriana Marín y Mariana Gómez – Parte 2

Colegio Suizo de México | Sep 12, 2019

¿Cuáles son las especificidades de cada etapa de la infancia, según ustedes, frente a este problema?

 

Gabriela: Hay que tomar en cuenta que según las estadísticas del INEGI, quienes más se suicidan son hombres y en el grupo de 20 a 25 años de edad, aunque también hay cifras altas de 15 a 19 años. Es precisamente la edad en la que los hombres y mujeres se separan emocionalmente de los padres, la supervisión por parte de estos es menor, por lo que esta independencia puede favorecer que no se identifiquen los factores de riesgo y que las posibilidades de que ocurra un suicidio sean mayores.

Adriana: A edades tempranas se puede pensar que no existen este tipo de conductas, por ser pequeños y porque no son capaces de lastimarse, pero es cada vez mas frecuente observar que en alumnos de primaria ya se presentan conductas que no son normales para su desarrollo, tanto en el lenguaje que utilizan como en la forma de relacionarse con sus iguales.

El estar sobre regalados y sobre estimulados en un mundo en donde utilizan la tecnología como parte de su formación está haciendo que cada vez sea más frecuente ver a niños con poca tolerancia a la frustración en donde quieren que todo sea inmediato, así como les llega la información.

Mariane: Como responsable del área de preescolar, la población que atiendo oscila entre los 2.5 y los 7.5 aproximadamente.

En este sentido, hablar del suicido en la infancia temprana, como pensamiento/ideación, intento o acto consumado podría resultar un poco “fuera de lugar” debido a la etapa cognitiva en que se encuentran l@s niñ@s en estas edades y lo que el concepto de “muerte” representa para ell@s, que está aún en construcción. De los 3 a los 6 años empieza una idea de “ausencia” y el miedo a morir o a que los papás mueran puede aparecer, pero por lo general, el concepto de muerte aún no está del todo consolidado.

Entre los 6 y 8 años ya hay una noción de permanencia del objeto: pueden sentir la ausencia de una persona con la que han establecido en más fuerte vínculo (no quiere decir que antes no se sienta o que no haya efectos, pero hay menos conciencia de ello). Aún así, puede no haber todavía una comprensión cognitiva total de su significado, por lo que no puede haber una intención de quitarse la vida clara y la muerte no se considera como un “recurso” para acabar o lidiar con algún problema, situación o estado emocional.

Aún así, podemos hablar de factores de riesgo que a largo plazo podrían asociarse a estados emocionales vulnerables.

¿Hasta ahora, cuáles son las iniciativas que se tomaron en el Colegio para mejorar la prevención y disminuir los riesgos y que falta por hacer?

 

Gabriela: En mayo y junio de 2018, la Facultad de Psicología de la UNAM impartió la conferencia “El suicidio y conductas autodestructivas”, a los alumnos de CCH y tercero de Secundaria. Se impartieron dos cursos a los profesores de CCH e invitados de la sección Primaria, “Prevención de las adicciones en ambientes educativos” y “Prevención del Suicidio en Adolescentes”.

Luego de esta capacitación un grupo de profesores y administrativos voluntarios elaboramos el protocolo de prevención del suicidio, mismo que se implementará a partir de este año. Durante los días de preparación del ciclo escolar este protocolo fue presentado al profesorado y se les hizo la invitación a realizar acciones en favor de la salud mental de la comunidad como un forma de incrementar los factores protectores de nuestros alumnos.

Hace un año que se aplica el Sistema de Evaluación de Niños y Adolescentes (SENA), a los alumnos de primero de secundaria y primero de CCH, con el fin de identificar problemáticas emocionales y de conducta que se comunican a los padres para que tomen medidas y que no sirven para diseñar actividades preventivas. Se ha buscado a través del DPP de secundaria y CCH proporcionar espacios de escucha y contención para los alumnos que se detectan afligidos, estresados o que lo solicitan. Este año se imparte a un grupo de CCH el “Programa SEA”, que es un curso dirigido al desarrollo de habilidades sociales, emocionales y de atención plena para jóvenes.

Nos falta sensibilizar y asesorar a los profesores sobre la disciplina positiva, para que identifiquen que gritar, presionar o sólo hacer críticas a los alumnos afecta, no sólo su rendimiento, sino también su autoestima. En ese sentido también falta trabajar de forma preventiva con los profesores, mejorar la gestión de las cargas de trabajo, el estrés que genera atender grupos de alumnos en las diferentes secciones, además de acciones preventivas de burnout y mobbing.

Adriana: El colegio ha organizado cursos y talleres de capacitación para profesores y este ciclo escolar 2019-2020 se iniciará el trabajo de sensibilización para padres de familia.

Se está dando lugar a la inteligencia emocional de los alumnos de primaria y no solo a su inteligencia intelectual.

Es cada vez más común que tanto los alumnos como los padres se acerquen a buscar apoyo ya se dentro del colegio o de manera externa, obteniendo resultados positivos en la dinámica que manejan dentro de casa y en el colegio.

Aún falta por hacer mucho pero lo urgente es que se cambien la manera rígida y arbitraria de algunos profesores en donde aún ponen en evidencia frente al grupo a los alumnos se equivocan o no lo hacen como se esperaría en comparación con los demás y lastiman su autoestima y por parte de los padres que eviten sobreproteger a los alumnos resolviéndoles todo lo escolar y hasta los conflictos que solo puede resolver el alumno, permitiéndole que sea el niño/a quien deba de enfrentar la situación para aprender.

Mariana: Considero que en el Colegio y particularmente en el área de preescolar ya se realizan  muchas actividades que fomentan factores protectores: juegos cooperativos, actividades de autoconocimiento y conocimiento mutuo, actividades físicas, recreativas y artísticas, se proponen espacios de expresión y solución de conflictos, se fomenta la autonomía  y la capacidad de tomar decisiones,  además de que el juego libre tiene un lugar central en la currícula.

La sensibilización y el trabajo conjunto con l@s docentes y con las familias es fundamental. El espacio de reflexión sobre crianza que se abrirá con familias este ciclo posibilitará un acercamiento y un puente de comunicación importantes.

Al estar en un Colegio de alto rendimiento académico, el seguir ofreciendo y ampliando la gama de espacios lúdicos, artísticos y de expresión al alumnado, es esencial.

Ésta fue la segunda parte de la entrevista realizada a Gabriela Luna, Adriana Marín y Mariana Gómez, psicólogas de nuestro Campus CDMX. De clic aquí para leer la primera parte.